miércoles 26 de febrero de 2014

Según informa el sitio «MIT Technology Review» explica que el examen ayuda «a determinar si los pacientes poseen una forma particularmente peligrosa de la enfermedad, que puede requerir una segunda operación además del procedimiento tras el diagnóstico inicial».
La prueba podría permitir hacer una sola cirugía más extensa. Con frecuencia se extraen tiroides que no son cancerígenas, lo que expone a los pacientes a una cirugía innecesaria y al uso de terapia de reemplazo hormonal de por vida, se informa.
Según se informa en el artículo, entre 60% y 80% de las veces el nódulo extraído en la tiroides resulta ser benigno. Por eso, muchas veces se termina «operando a un paciente innecesariamente».
Este tipo de pruebas forma parte de una corriente más grande que intenta que las pruebas genéticas se incluyan en la atención médica, especialmente para los casos oncológicos.
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