Supia expresó su “oposición” a bajar edad de imputabilidad

martes 13 de mayo de 2014

La Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia (Supia) expresó su «oposición» al proyecto que busca bajar la edad de imputabilidad que será plebiscitado en octubre.

En ese sentido, en un «comunicado a la opinión pública», la sociedad señaló que «en la adolescencia se producen importantes y originales cambios en la arquitectura y funcionalidad del cerebro, así como en los procesos psicológicos, cognitivos y sociales».

«En esta etapa, el cerebro es extremadamente vulnerable, produciéndose en este período transformaciones sólo comparables con los cambios que acontecen en los tres primeros años de vida», se indica en el comunicado.

Según la Supia, «el mundo adulto debe proteger especialmente a los sujetos en esta etapa así como durante toda la infancia».

«Discrepamos con el proyecto de baja de la edad de imputabilidad, que implica la modificación del artículo 43 de la Constitución de la República, porque con él se borran las diferencias que deben existir entre un sujeto adulto y un adolescente a la hora de juzgarlo y penalizarlo» y «porque este tipo de respuestas pueden fijar y profundizar comportamientos indeseados y provocar mayores daños», señala el comunicado.

La Supia agrega que «el país en su conjunto debe asumir que la adolescencia y la juventud son un capital humano escaso y privilegiado» al que se le deben «mayores y mejores cuidados, atención y oportunidades».

La sociedad científica también recuerda que «hoy los adolescentes infractores a la ley penal en Uruguay ya son objeto de penas».

Además, añade que de la segunda Encuesta Mundial de Salud Adolescente presentada en 2013 «surge claramente la recomendación de incrementar el involucramiento de las familias en la atención y cuidado de los niños y adolescentes, como forma de prevenir sus problemas de salud física, mental y social».

La organización que nuclea a los psiquiatras especializados en infancia y adolescencia considera que «ni el sistema educativo ni el sistema de salud ofrecen hoy continuidad en el pasaje de la niñez a la adolescencia».