jueves 4 de diciembre de 2014

El Sindicato Médico del Uruguay celebró, el pasado 3 de diciembre, el Día Internacional del Médico. El evento contó con la presencia de médicos, estudiantes, autoridades del SMU y la participación destacada del decano de la Facultad de Medicina, Fernando Tomassina.
En su discurso de apertura, el presidente del SMU, Julio Trostchansky, se refirió a este día como una oportunidad para celebrar el trabajo, reafirmar la profesión y el compromiso, y recordar a otros médicos que estuvieron antes y que crearon parte de la realidad en la medicina de hoy: «Desde el Sindicato Médico intentamos dar respuestas vinculadas a los problemas que se plantean en la sociedad. Hace un año atrás, el 3 de diciembre, lanzábamos la 9na Convención Médica Nacional. Una Convención que dejaba de lado las reivindicaciones gremiales, a las que estamos acostumbrados, y se centraba en la mejora a los problemas que planteaba la sociedad. Y lo hacía en el tema calidad. Acceder a la salud para los uruguayos hoy es una realidad. Sin embargo, desde el Sindicato Médico intentábamos lograr algo más. Ya no nos alcanza con acceder a la salud, queremos acceder a la mejor salud posible. Y dentro de ese acceso a la mejor salud posible, entendemos que los médicos tenemos mucho para aportar y marcar el mejor camino posible. Un año después, hoy festejamos el camino recorrido. Un camino en el cual participaron más de 2000 médicos, hubo más de 20 eventos presenciales, en el que intentamos acercarse a todos los médicos del país, en donde se discutieran las cosas y pudimos traspasar las fronteras de nuestra capital. Una Convención Médica en la que redactaron 18 propuestas bien claras hacia ese objetivo de lograr la mejor salud posible para los uruguayos. Por lo tanto, creo que cuando uno celebra el Día del Médico debe celebrarlo con trabajo y más profesión. Y si hay algo que nos une como profesión es dar respuestas a la sociedad, el buscar continuamente soluciones alternativas a lo que se plantea y no únicamente los gritos reivindicativos».
Por su parte, el decano de la Facultad de Medicina, Fernando Tomassina, expresó la necesidad de celebrar la profesión reconociendo «que lo que hoy somos es producto de otras generaciones que nos antecedieron y que, de alguna manera, han marcado nuestra vida y nuestro colectivo. Es un ejercicio necesario». A su vez, remarcó la importancia de ser «muy humano con el otro y el paciente (…) No hay calidad, si no hay atención humanizada. Y no hay atención humanizada sin médicos que mantengan esos valores tan necesarios acompañados de una sólida formación técnica».
Culminadas las intervenciones de las autoridades, se presentó el trío Sin Palabras con su espectáculo de tango y posteriormente se realizó la entrega de premios a los ganadores del tradicional concurso de artes plásticas y literatura, de la Comisión de Cultura del SMU, y se inauguró la muestra de artes plásticas que se extenderá hasta el 10 de diciembre.
Este año, el acto por se denominó Dra.Sylvia Puentes de Oyenard, en homenaje a esta médica y escritora, nombrada » Sylvia del Uruguay » por la fundación Givré, presidida por José Luis Borges, y reconocida a nivel mundial como referente ineludible en literatura infantil.
Durante el evento, también fueron homenajeadas la Dra. Dinorah Castiglioni, primera mujer cirujana, y la Dra. Hilda Martínez Camusso, que el 23 de diciembre cumple 100 años y figura como la socia de mayor antigüedad en el padrón.
Y finalmente se compartió un brindis por todos los colegas médicos del Uruguay y resto del mundo, con una mención especial Médicos Sin Fronteras y a los profesionales fallecidos en cumplimiento de su tarea.
Día Internacional del Médico
Desde 1946, y por resolución de la Confederación Médica Panamericana, cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Médico. El SMU invita a su evento de conmemoración el próximo miércoles, 3 de diciembre, a las 20 horas, en su sede.
La fecha fue elegida en homenaje al Dr.Juan Carlos Finlay, médico cubano nacido el 3 de diciembre de 1833 y fallecido en 1915, quien en 1881 descubrió el vector causante de la fiebre amarilla, hecho que cambió el curso demográfico e histórico en América.



























