No se puede encarar los ACV solamente por un procedimiento

lunes 29 de junio de 2015

El Dr. Andrés Gaye recordó que los ataques cerebro vasculares (ACV) deben tratarse según el caso y no apelar a tratamientos que, «aplicados fuera de estrictos protocolos de selección de los pacientes, pueden llegar a ser experimentales

El coordinador de la Unidad de ACV del Hospital de Clínicas, profesor adjunto de Neurología, Dr. Andrés Gaye, dialogó con Ser Médico acerca de los tratamientos para los distintos casos de ACV.

Luego de un informe televisivo, donde se mostró la técnica del angiógrafo, Gaye aclaró que estos equipos ya existen en Uruguay y que no se trata de tecnología novedosa. «Lo que creo es que se está sesgando la información, no sé por qué motivo, pero se está desinformando».

En ese contexto, el Dr. Gaye dio algunos datos para comprender qué tratamiento es adecuado en qué caso.

En Uruguay, los ACV constituyen la segunda causa de muerte en la población y la primera causa de muerte en mujeres. A nivel mundial es la primera causa de discapacidad en adultos y en Estados Unidos es la primera causa de costos en salud.

«El problema tiene un peso impresionante y, sin embargo, no se le da ha dado tanta importancia como a otras enfermedades», consideró el Coordinador de la Unidad de ACV del Hospital de Clínicas.

Hay cuatro formas de prevenir o atacar los ACV. En primer lugar, la prevención primaria de los factores de riesgo: no fumar, controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol. «Eso, aunque parezca sencillo, y aunque sea la salida más barata y con más impacto, en Uruguay se hace muy mal», comentó Gaye; segundo: una vez que se desencadena el ACV, hay dos técnicas altamente calificadas que se aplican en el Hospital de Clínicas; tercero: la prevención secundaria, cuando el ACV ya sucedió y el paciente se recuperó: cómo hacer para que no pase de nuevo; cuarto y último, la rehabilitación: «los pacientes quedan con secuelas de fuerza o del habla y la rehabilitación debe hacerse con fisiatras o fonoaudiólogos, según corresponda. En Uruguay se le da muy poca importancia».

Las dos técnicas que se aplican en el Hospital de Clínicas, en el momento en que sucede el ACV, son el tratamiento en la Unidad de ACV y la trombolisis intravenosa.

«Ambos tienen un nivel de indicación por evidencia científica que se llama 1A, que es el mayor nivel de evidencia científica posible«, indicó Gaye. «Estos tratamientos no son tan costosos en relación a otros tratamientos médicos», agregó.

La ventaja que tiene un tratamiento en una unidad de ACV es que, de un total de 100 personas que tuvieron ACV, se pueden aplicar a 90 o 95 de ellos. «Ha demostrado que disminuye la mortalidad de los pacientes, así como las secuelas. También se demostró que disminuyen los costos en salud: como se recuperan más rápido, están menos tiempo internados, se necesitan menos ingresos al CTI y se van con menos secuelas», explicó el especialista. «Los pacientes que estuvieron en nuestra unidad durante el 2014 tuvieron una tasa de mortalidad cuatro veces menor que los que no estuvieron; ingresaron a CTI cuatro veces menos que los pacientes que no estuvieron en la unidad; logramos reducir el promedio de días de internación de catorce días a nueve» agregó Gaye.

Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania, por ejemplo, han redireccionado su forma de atención a sus pacientes hacia unidades de ACV. En Uruguay solo existe una unidad que cumple todos los requisitos en el Hospital de Clínicas y, por ahora, solamente a pacientes de ASSE de Montevideo.

Por otra parte, la trombolisis intravenosa «es un tratamiento muy efectivo pero que se puede aplicar a un grupo más reducido», señaló Gaye. De un universo de 100, este tratamiento sirve para entre ocho y dieciséis pacientes. «Estos deben cumplir una serie de criterios de inclusión, ya que es un tratamiento que requiere mucha velocidad: desde que sucede el primer síntoma no pueden pasar más de cuatro horas y media hasta que se recibe la medicación. Este tratamiento también lo hemos realizado con mucho éxito y el Clínicas es el lugar de Uruguay donde más se ha hecho: 80 casos hasta ahora».

«Estos tratamientos no son excluyentes sino que se potencian», puntualizó Gaye.

Sobre la técnica del angiógrafo (tratamiento invasivo o trombectomía mecánica) que mostró el programa de televisión, Gaye indicó que, de cada 100 pacientes, «serán uno o dos, o a lo sumo tres, los que se pueden beneficiar de esta técnica». «Este tratamiento es carísimo, de alta tecnología y, si tomamos en cuenta todo el problema del ACV, tiene un impacto menor», agregó.

«Lo que no se puede es encarar el tema del ACV solamente por este procedimiento», sostuvo. «Se ha demostrado a nivel mundial que este tratamiento es efectivo solo si se selecciona correctamente a los pacientes en centros de referencia de ACV. Incluso, a la gente que se le hace este tratamiento, hay que hacerle antes el trombolítico intravenoso».

Este tratamiento con trombectomía mecánica tiene evidencia científica 2B y solamente aplica para el selecto grupo de pacientes mencionado.

«Si este tratamiento se hace en pacientes que no son los indicados, ya estamos hablando de experimentos», comentó Gaye. «Lo que esté fuera de este protocolo es tratamiento experimental».

«Yo creo que se compró un aparato muy costoso fuera de un centro de referencia en la patología y la mala información puede llegar a generar una presión social para que se utilice en situaciones en las cuales no tiene indicación». Las falsas expectativas pueden ser realmente un peligro. Desde la academia, desde el Instituto de Neurología, vemos con preocupación cómo se está tratando el tema», finalizó Gaye.