“No estuvimos, no estamos, ni estaremos ajenos a los problemas que afectan a quienes nos rodean”

martes 15 de diciembre de 2015

El presidente del SMU, Dr. Julio Trostchansky, disertó en el acto del Día del Médico y la conmemoración de los 95 años del Sindicato Médico del Uruguay, bajo el lema planteado para la ocasión: «Médicos por la paz y la salud de los Pueblos».

A continuación, transcribimos el discurso del presidente del SMU:

Señores ministros aquí presentes, jerarcas del gobierno, parlamentarios, embajadores, representantes religiosos de las distintas colectividades, organizaciones y empresas vinculadas a la salud, médicos, medios de prensa y público presente. Buenas noches.

Cuando comenzamos a evaluar el enfoque para este día y decidimos sintetizar su esencia con el lema «los médicos por la paz y la salud de los pueblos«, no había ocurrido todavía el atentado terrorista del mes pasado en París, ni los cuarenta muertos ese mismo día en Beirut por acciones de idéntico tenor… ni habían perecido tampoco las víctimas sirias que a diario pierden su vida dentro o fuera de su propia tierra, ni tantas y tantas pérdidas de vidas humanas por causas totalmente evitables en el planeta.

Pero habían ocurrido sucesos que nos inspiraban y a la vez nos interpelaban a pronunciarnos en forma contundente por la paz: hace hoy exactamente 60 días, en la madrugada del pasado 3 de octubre, se produjo un bombardeo a un hospital de Médicos sin Fronteras en la lejana Afganistán, donde perdieron la vida un grupo de colegas que ejercían la medicina en circunstancias extremas.

Resuena aún, entre los relatos formulados a medios de prensa, el que realizara un colega sobreviviente: «Hicimos una cirugía urgente a uno de nuestros médicos. Lamentablemente murió allí, en la mesa de la oficina. Vimos morir a nuestros colegas y eso es algo muy duro«.

Con mucho dolor e impotencia supimos que, hace apenas dos días, hubo otro atentado a un hospital de Médicos Sin Fronteras, esta vez en Siria, dejando un saldo de 7 muertes y más de 40 heridos.

Cualesquiera fueran los hechos, antes o después, el incesante estado de terrorismo, guerra y muerte representa exactamente lo opuesto a lo que somos y hacemos los médicos… ofrendar todo nuestro esfuerzo y energía a prolongar la mejor calidad de vida que esté a nuestro alcance.

Pero tampoco habían fallecido aún los miles y miles de fumadores de tabaco y otras tantas adicciones que matan seres humanos a lo largo y ancho del universo.

El Dr. Tabaré Vázquez, Presidente de la República, y como todos saben, colega médico, formuló una conexión sencilla y contundente en la Asamblea General de la ONU, foro mundial por excelencia: «la tabacalera es la única industria que produce elementos para matar a sus clientes«. Paradójico y desafiante.

Quedó sonando en los oídos de quienes quisieron oír la voz de nuestro Presidente, convocando a los líderes de los países reunidos en la Asamblea General de la ONU a unirse en la lucha que ha impulsado nuestro país contra la pandemia del tabaco, contra el alcohol y las drogas.

Nos sentimos activamente comprometidos con esta convocatoria. La defensa del derecho a la vida y a la salud de los pueblos está en la naturaleza misma de nuestra profesión.

No estuvimos, no estamos, ni estaremos ajenos a los problemas que afectan a quienes nos rodean, por la esencia de la función que cumplimos y por nuestra vocación humanista de siempre. Es por eso que ante los sucesos trágicos que vienen ocurriendo, lejos y cerca, a nuestro alrededor, resulta imposible permanecer en silencio.

Sin abandonar nuestras preocupaciones diarias, sin perder ni un minuto de vista la necesidad de contribuir a mejorar la calidad asistencial que brindamos a nuestros pacientes, asumiendo en la práctica el desafío planteado en la Novena Convención Médica Nacional, y sin obviar ni por un instante la necesidad de mejorar la calidad de vida de nuestros colegas, asumimos el lema que nos convoca como un eslabón más de nuestro quehacer y uno de los legados que nos guían para fortalecer y posicionar a nuestra profesión a resguardo del pensamiento y la acción corporativa.

Es esta nuestra respuesta a quienes pretendan alejarnos de los mejores valores que nos han guiado a lo largo de nuestra historia; somos gremio y no corporación; tampoco somos empresa; vamos acompañados de nuestras mejores tradiciones, con un espíritu crítico y transformador, lo que hace posible progresar sin detenerse, hacia un futuro mejor.

Y para trasmitir lo que somos a las nuevas generaciones desde nuestras propias raíces, creímos oportuno realizar un humilde pero sentido homenaje a una figura que merece ser invocada en instancias como esta.

Hemos elegido en esta oportunidad una figura que ha presidido nuestro gremio, que ha sabido combinar en la acción una diversidad de vocaciones puestas al servicio del prójimo; que ha enarbolado la vocación por el ejercicio de la medicina comprometida con su tiempo; que ha promovido y desarrollado una activa vida política y gremial; y que ha cultivado el amor por una de sus mayores pasiones, la poesía. Hablar de ética y del valor de nuestra profesión, es sin duda hablar del Dr. Juan Carlos Macedo….!!

Este sencillo acto no supone un alto en el camino, al contrario, resignifica, encuadra y profundiza nuestras acciones diarias. Nos ubica, nos demanda, nos contextualiza, nos exige aprender todos los días de las lecciones de nuestros predecesores. Nos interpela a no perder la perspectiva, a reclamar y trabajar, a ser autocríticos y reimpulsar, nos obliga a desarrollar nuestra sociedad desde el lugar en el que nos desempeñemos.

 

Este ha sido un año complejo, intenso, expresión de múltiples contradicciones como suele suceder cuando se inicia una nueva Administración. Nuestro balance es positivo, hemos consolidado y proyectado nuestra contribución a la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud desde nuestro espacio profesional y laboral, hemos logrado encaminar acciones en cada capítulo que sintetiza las conclusiones a las que arribó la Convención Médica, y continuamos avanzando – aunque a un ritmo más lento del que desearíamos- en los cambios de alto impacto en áreas donde ejercemos la medicina, particularmente allí donde se asiste a la población más vulnerable.

Somos un país pequeño que tiene los inconvenientes de serlo cuando se trata de emprender acciones asistenciales que requieren cierta escala poblacional; o cuando la pequeñez impide superar las trabas que provoca la proliferación de múltiples espacios reducidos de poder en el sistema.

Pero este pequeño país tiene atributos resaltables; es un país con tradición de convivencia pacífica; que ha cumplido la transición demográfica y epidemiológica; que cuenta con una geografía, un clima y un sistema de comunicaciones que pueden considerarse privilegiadas.

Entonces, estas condiciones facilitan la acción si se cuenta con voluntad política. Combatir sí, pero las enfermedades, las adicciones, los accidentes de tránsito. Explotar sí, pero las virtudes que nos brinda el espacio físico, social y temporal de estas tierras, para profundizar en la práctica la consecución del lema que nos convoca.

Promover la paz y la salud de los pueblos es un desafío de largo aliento, pero también de mirada próxima, cercana, al colega, al vecino, al dirigente, a la autoridad nacional, a las organizaciones regionales y mundiales.

Exige seguir con el rumbo emprendido, con humildad, con honestidad, con firmeza y con osadía. Seguir impulsando con nuestro trabajo diario la reforma del sistema de salud, continuar trabajando en los cambios de la forma en que los médicos realizamos nuestra labor, sea en la esfera pública como en la privada; demandar insistente y porfiadamente la concreción de medidas que mejoren la calidad del proceso asistencial.

Pero sin obviar en ningún momento, en ninguna instancia, en ninguno de los espacios en los que nos desempeñamos, el compromiso irrestricto con nuestros valores, con la paz entre los hombres y mujeres que habitan nuestra tierra, nuestro continente, nuestras comarcas; y con el derecho a la salud de los pueblos, libres de pandemias que matan al servicio de intereses comerciales de industrias multinacionales como la tabacalera.

¡Una vez más reafirmamos la expresión de nuestro lema, los médicos renovamos nuestro compromiso por la paz y la salud de los pueblos!!

Muchas gracias a todos por acompañarnos.