viernes 10 de enero de 2014

Esto gracias a la utilización de la «endoglina» como molécula terapéutica, según informó el sitio «Europapress».
El estudio fue realizado por un consorcio internacional de científicos coordinado por el catedrático del Departamento de Fisiología y Farmacología de la Universidad de Salamanca José Miguel López Novoa.
La investigación demuestra que los niveles de «endoglina» (una proteína presente en las células de la piel) tiene «un papel fundamental» en la regulación de «la velocidad y la calidad de la cicatrización».
Los investigadores realizaron estudios en ratones modificados genéticamente. Se demostró que la falta de esa molécula provoca un cierre «imperfecto» que «se vuelve a abrir más fácilmente».
La revista especializada destaca que con este descubrimiento se «abren nuevas perspectivas» para tratar alteraciones de la cicatrización.


