jueves 2 de enero de 2014

Hace algunos meses, el profesor Grado 5 de la Facultad de Medicina Eduardo Osinaga, logró hacer lo que sólo unos pocos logran en Uruguay: consiguió con su equipo de la facultad y del Instituto Pasteur una licencia internacional que protege la propiedad intelectual de un descubrimiento sobre cáncer de pulmón.
Ser Médico realizó una entrevista a Osinaga (que será presentada en varias partes) para conversar sobre ese descubrimiento y, sobre todo, acerca del estado de situación de la investigación clínica en el país.
En ese contexto, el investigador reflexionó que la ausencia de «protocolos» en las instituciones del sistema de salud y el seguimiento de los pacientes con cáncer, que muchas veces es deficitario, perjudica las posibilidades de avanzar en investigación clínica.
El equipo de Osinaga logró un método para detectar por qué algunos pacientes ofrecen resistencia a uno de los cánceres pulmón más frecuente. En términos del investigador, el equipo detectó una enzima, la GalNAc-T13, que se asocia con la reacción a la quimioterapia en algunos pacientes.
«Si estaba muy expresada, a los pacientes les iba peor cuando le hacían la quimioterapia previo a la cirugía, con respecto a cuando no se expresaba la enzima. Hasta el momento no se había encontrado que estas moléculas tuvieran relación con la quimioterapia. Ahora estamos investigando para conocer más sobre las bases moleculares, por qué es que esto puede relacionarse con la quimioresistencia y ahí tal vez poder avanzar en otros mecanismos que ayuden», explicó Osinaga en su escritorio de la Facultad de Medicina.
Para hacer el descubrimiento, el equipo debió estudiar a un grupo de más de 400 pacientes de un centro médico de Houston, en Estados Unidos.
«Hicimos varios anticuerpos anti GalNAc-T13, no tuvimos inicialmente anticuerpos de plena satisfacción hasta que encontramos uno que andaba bien. Cuando estudiamos con ese anticuerpo otros tumores vimos que estaba en cáncer de pulmón. A partir de ahí se hizo un estudio en profundidad con un centro de Estados Unidos que nos permitía estudiar tantos pacientes y ahí surgieron estos datos», explicó.
Osinaga explicó que recurrieron a pacientes de Estados Unidos porque en Uruguay existe una «dificultad para uniformizar los resultados a nivel de tratamiento».
«El problema es que somos más pequeños, pero también es la dificultad que hay para uniformizar los resultados a nivel de tratamientos. Si tomas un paciente que se operó en Casa de Galicia, el Hospital Maciel, en el Hospital de Clínicas o en otro lado, te podés encontrar que en cada lado tratan al paciente con protocolos que no son exactamente los mismos. Entonces cuando vas a comparar las poblaciones se transforman en grupos muy pequeños», expresó.
Osinaga indicó que muchas veces un investigador en Uruguay puede llegar a decir «tengo 150 pacientes estudiados», pero como «vienen de distintos centros asistenciales y no todos utilizaron el mismo protocolo terapéuticos» no sirven para comparar.
A su juicio, «hay que protocolizar, lograr que se apliquen los mismos protocolos en los especialistas para que eso genere pautas, un pautado terapéutico».
Añadió que otro problema es que «no es fácil en Uruguay tener más de 400 pacientes con más de siete años de seguimiento controlado».
«Hay veces que conseguís 400 tumores, pero luego no tenés todos los datos clínicos, no de todos tenés toda la información y menos un seguimiento de tantos años para saber cómo le fue a esos pacientes según el tratamiento que recibió», expresó.


