Falleció Vera Wornicov (1928-2015)

miércoles 21 de enero de 2015

Falleció en Montevideo el 8 de enero de 2015, a los 86 años, la Dra. Vera Wornicov Wornicov, que había sido destacada anestesióloga en Montevideo durante largas décadas.
Nacida el 28 de noviembre de 1928 en el Departamento de Río Negro, hija de inmigrantes rusos que conformaron una colonia agrícola. Luego de cursar hasta secundaria en Fray Bentos vino a la Facultad de Medicina, en Montevideo;  se graduó en marzo de 1960 y poco después abrazó la Anestesiología, desempeñando diversos cargos en la Facultad de Medicina, en el entonces departamento de Anestesiología y Gasoterapia, bajo la dirección del Dr. Alfredo Pernin, y también en el Ministerio de Salud Pública y en el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay.
 
Pequeña de estatura, delgada, ojos azules tristones, y siempre activa y atenta, con aquel modo de hablar en voz baja pero firme, con un cierto acento campesino, era una docente que procedía con calma y seguridad en los momentos difíciles, dándole a los cirujanos confianza en el transcurso de las intervenciones, y haciendo un clima apacible, sin que su presencia se notara. La humildad y sencillez eran su estilo, que se traducía en su vestimenta sobria y su sonrisa apenas esbozada. Detrás de lo cual había un gran corazón y alta pericia técnica. Ejercía con rigor el profesionalismo: saber con humanidad. Algunos cirujanos de confianza le decían «Verita», un diminutivo afectuoso por su baja estatura física.
 
Formó parte de una primera generación de anestesiólogos médicos, que iniciaron su formación luego de graduarse, cuando hasta entonces había sido la regla que se ocuparan de esa disciplina, que tanto hizo progresar a la Cirugía, estudiantes avanzados que habían quedado por el camino practicando la anestesia. Porque era diferente ser anestesista que ser anestesiólogo. El anestesista se ocupaba de dormir al enfermo. Pero el anestesiólogo iba mucho más allá, porque procuraba que el paciente se despertara al terminar la intervención, pero precedía ese acto de otro de la mayor jerarquía. Para el anestesiólogo que tenía una formación académica adecuada, era fundamental la visita pre-operatoria y así tomar contacto con el paciente para conocer sus características y conocer su historia clínica y patología, así como  los detalles que podía presentar desde su punto de vista específico, con su capital venoso, sus posibles prótesis bucales y su vía aérea. Vera cumplía rigurosamente aquellas visitas el día anterior a la intervención, y cuando consideraba que el paciente estaba en situación que debía ser compensado antes de la cirugía, daba los pasos amistosos y firmes para que el cirujano comprendiera que era fundamental reponerlo adecuadamente en su medio interno, para mejorar las chanches operatorias. Era sabia y muy respetada a la hora de manejar la tradicional ansiedad de los ambientes quirúrgicos, y de las personalidades difíciles, que en todos los ámbitos y épocas existen, en el mejor interés de favorecer al enfermo. Trabajó junto a grandes anestesiólogos que hicieron época, como León Chertkoff, Enrique Bzurovski, Enrique Barmaimon, María Julia Salsamendi, Homero Peri Pertusso y Tabaré González Vázquez, entre otros.
 
Antes que esta generación hiciera irrupción en la profesión médica, como profesionales de la anestesiología, las anestesias las suministraban los enfermeros, las hermanas de Caridad, y luego los Practicantes Externos (había una bolilla en el concurso del Externado relativa a la administración de la anestesia con el viejo aparato de Ombredanne y los signos clínicos que debían controlarse) o los Practicantes Internos.  El Profesor Juan Carlos del Campo, en 1946, envió a los Estados Unidos al Dr. Alfredo Pernin, que era su Jefe de Clínica, para que trajera los conocimientos necesarios en la cuna de la anestesiología moderna. Los que luego serían insignes profesores de la Facultad, como Eduardo C. Palma (anatomista, profesor de Clínica Quirúrgica, neurocirujano y creador de diversas técnicas) y Helmut Kasdorf (primer profesor de Oncología) serían en su tiempo de estudiantes destacados anestesistas, formados en el exterior. El primer Profesor de Anestesiología de la Facultad de Medicina fue desde 1975, el Prof. Antonio Cañellas Martínez, quien también fue Ministro de Salud Pública y locutor del SODRE y de la BBC de Londres (en español).
 
Luego de una vida profesional y docente intensa, ya que alcanzó el grado de Profesora Agregada de la Cátedra y contribuyó a la formación de muchas generaciones jóvenes, se retiró a un bien ganado descanso, contrayendo matrimonio cuando otros se divorcian.  Con el Dr. José Gervasio Cassanello Rossi (1911-2007), graduado el 23 de diciembre de 1940  constituyó un matrimonio de personas mayores. Su esposo era un médico prestigioso y muy querido en la ciudad de Colonia y hoy una calle lleva allí su nombre. Y Vera Wornicov se alejó de Montevideo, eligiendo para vivir Colonia del Sacramento, un lugar apacible y hermoso, donde disfrutó de un largo retiro de más de veinte años. Cuando enviudó volvió a vivir en Montevideo, junto a unos sobrinos que la cuidaron hasta el final. Cuando en el Sindicato Médico del Uruguay le confirieron la Distinción Sindical al mérito en el ejercicio profesional, el 11 de agosto de 2004, ella no concurrió ni envió sus antecedentes, porque en su humildad pensaba que un honor excesivo.
 
La noticia de su fallecimiento nos apenó, por lo que ella contribuyó al avance de la Anestesiología, desde la docencia y el ejercicio profesional. Muchos anestesiólogos que hoy ejercen o ya se retiraron en todo el país, hicieron sus primeras anestesias bajo la supervisión de Vera.
 
Llegue a sus familiares, compañeros, discípulos y amigos, la solidaridad por esta triste pérdida.
 
Que descanse en paz.
Dr. Antonio L. Turnes