Falleció el Dr. Ronald Herbert Nadal (1940-2014)

viernes 19 de diciembre de 2014

Falleció a los 73 años, el 18 de diciembre de 2014 en Montevideo, el prestigioso abogado Dr. Ronald Herbert Nadal. Había nacido el 23 de enero de 1940, graduándose como abogado el 15 de febrero de 1967. Era también Escribano Público.
Por Dr. Antonio L. Turnes
 
Lo conocí hace más de veinte años, cuando siendo él Presidente del Colegio de Abogados del Uruguay, tuvo una gestión de acercamiento con el Sindicato Médico del Uruguay y la Federación Médica del Interior, por asuntos relacionados con las actuaciones de la Comisión Nacional de Ética Médica, que habían integrado médicos y abogados, bajo el patrocinio del Colegio, como fruto de las conclusiones de la 8ª. Convención Médica Nacional, reunida en julio de 1984.
 
Más tarde fue electo Presidente del Directorio de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios, en su 12º período, presidiendo dicho organismo desde el 3 de agosto de 2005 al 23 de setiembre de 2009. Renovó su mandato en un lema común con los médicos en el 13º período, desde el 23 de setiembre de 2009 hasta el 20 de setiembre de 2013.
 
En aquel primer período me correspondió el honor de trabajar con él y poder apreciar sus cualidades de conductor de grupos humanos, con una bonhomía sin par, una capacidad para lograr acuerdos y particularmente una sobriedad ejemplar a la hora de aplicar las normas jurídicas. Era un defensor acérrimo de los principios constitucionales y siempre respaldaba sus opiniones en fundados argumentos de orden legal, que eran imbatibles.
 
Era un docente de la Universidad de la República, en su Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, donde llegó a ser Catedrático de Derecho Internacional Privado. Del mismo modo enseñó como Catedrático la misma materia en la Universidad de Montevideo.
 
En la esfera privada era un especialista en Derecho Marítimo, y un afamado árbitro para resolver controversias de gran magnitud. Pero también encabezó un estudio jurídico de primera magnitud de nuestro país, cuyos titulares eran  Ronald Herbert, Juan Andrés Ramírez, Eugenio Xavier de Mello y Alejandro Abal Oliú.
 
En el Poder Judicial fue Director de la Defensoría de Oficio en materia criminal culminando su actuación en dicho cargo hasta su retiro. En esa larga actuación, como en todo lo que él hizo, se ganó el respeto y la admiración de todos sus colaboradores.
 
Culminó su actuación como servidor público siendo elegido por la unanimidad del Parlamento para presidir la Corte Electoral a partir de 2010. En esa función volvimos a encontrarnos, cuando se trató de organizar la primera elección del Colegio Médico del Uruguay, tarea que tomó con enorme vocación de servicio y afecto personal, que se puso de manifiesto el mismo día de la elección, quedándose hasta que finalizara el escrutinio en la Torre de los Profesionales, en una demostración que excedía ampliamente sus obligaciones como Presidente de la Corte.
 
Particularmente en la Caja Profesional cimentó una comunidad de trabajo armónico con un Directorio integrado por representantes de diversas profesiones, que siempre reconocimos en él al hombre  probo, apegado al Derecho y al respeto de los derechos de los demás.
 
Predicó y practicó aquellos  Mandamientos del Abogado,  que con tanta lucidez y perfección había tallado el Dr. Eduardo J. Couture. Particularmente aquél que decía: «Lucha: Tu deber es luchar por el Derecho: pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la Justicia, lucha por la Justicia».
 
Que instauró el principio in dubio pro afiliado,  y que llevó por primera vez al Directorio a sesionar en el Interior, en la ciudad de Minas, dando cumplimiento a una vieja aspiración de todos los integrantes y de los afiliados.
 
Su prestigio trascendió fronteras, y fue un referente internacional en el campo del Derecho, participando de innumerables conferencias y reuniones a las que era permanentemente invitado, actividad a la que dedicaba sus energías, aún menguadas, con la más amplia generosidad. Por tal condición fue Representante de Uruguay en las Conferencias Interamericanas de Derecho Internacional Privado (en la Organización de los Estados Americanos, OEA).
 
Era un gran cultor de las formalidades, a las que nunca despreció. Por el contrario, vistió siempre con una sobria elegancia, que lo hacía estar siempre representando en el mejor nivel a la institución que fuera. Porque también esa era una manifestación de su espiritualidad y su amplísima cultura.
 
Sería imposible detallar las enseñanzas que fue sembrando a lo largo de su fecunda vida Ronald Herbert Nadal, nacido de una rara mezcla de familias inglesas y gallegas. Su buen humor hacía que todos los problemas, por más difíciles que fueran, se pudieran tomar siempre con una mirada optimista. Creo que a todos nos dejó un recuerdo imborrable por la rectitud de sus procederes y la justeza de sus apreciaciones. Un verdadero Maestro y un auténtico Señor, cuya pérdida lamentamos los que fuimos sus compañeros y amigos.
 
Llegue a sus familiares, colegas, discípulos y amigos, el sentimiento de solidaridad por esta irreparable pérdida.
 
Querido Ronald:  descansa en paz.