jueves 4 de junio de 2015

Los múltiples informes relevados tanto por UNESCO como por UNICEF, los órganos de ONU encargados de atender a la infancia, no hacen más que revelar cifras terribles en torno a la violencia infantil en el mundo.
Hay más de un millón y medio de niños muertos por conflictos bélicos, desde 1990, y veinte millones están fuera de sus hogares debido a las consecuencias de la guerra. Medio millón de niños son obligados a convertirse en combatientes en distintos frentes de batalla. Durante los últimos diez años al menos 4 millones de niños han quedado discapacitados, física o mentalmente, como consecuencia de la guerra.
La situación de las niñas es particularmente peor, por cuestiones sexuales: en países como Kenia o Zimbabwe, 1 de cada 3 niñas ha sufrido algún tipo de abuso sexual. En Sierra Leona, al final de la guerra civil, de cada 1.000 niños de hasta cinco años de edad nacidos, solamente sobrevivían menos de 300.
En Afganistán en los últimos diez años, más de 9,5 millones de niños han sido víctimas de la guerra, o han padecido hambre severa, debido a la situación en que han quedado.


