lunes 23 de febrero de 2015

Nacer cuesta. En el mundo, los costos oscilan entre cero para británicos o cubanos, quienes cuentan con servicios públicos y universales de salud; hasta miles de dólares en países como Estados Unidos, donde aquellos que no poseen seguros médicos pueden recibir facturas desorbitantes luego del parto.
En Singapur, por ejemplo, entre parto y chequeos se puede gastar hasta 10.000 dólares, según confiesa a BBC Mundo, Mariko Oi, reportera de dicho medio en ese país. «El nacimiento de nuestra hija, afortunadamente, fue rápido. Pero cualquier complicación que resulte en una operación de cesárea de emergencia hubiera triplicado nuestra cuenta», señaló.
En Estados Unidos, por su parte, un parto natural cuesta unos 30.000 dólares; y, en casi de realizarse cesárea, puede ascender a 50.000 dólares, según Truven Health Analytics. Se trata del país más caro para recibir tratamientos médicos que, al no contar con servicios de salud financiados públicamente, dependen de los seguros médicos con los que cuente el paciente.
En 2014 aumentó en más de ocho millones el número de personas cubiertas con seguro médico en dicho país, a partir del programa «Obamacare» , la reforma al sistema de salud que otorga subsidios estatales para la cobertura de seguros médicos privados por personas de bajos ingresos. Sin embargo, se estima que un 13% de los adultos de este país no cuentan con estos seguros.
En otros países, como Cuba, la población está cubierta por un servicio de salud público gratuito para todos los ciudadanos.
En Colombia, por otra parte, la mayoría está afiliada a un sistema de seguros de salud ofrecido por empresas privadas. Aunque el Estado subsidia la afiliación de personas de bajos recursos a dichos seguros.
En Sudáfrica, cerca de 30% de la población, pueden pagar seguros y médicos privados. En promedio, el parto les puede costar US$2.000, indica una nota de BBC.
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