viernes 26 de diciembre de 2014

Ser Médico conversó con Natalia Veloso, abogada de la firma Delpiazzo, representante del Sindicato Médico, sobre los casos de denuncias por responsabilidad médica y ejemplos de éxito en la defensa de estos profesionales.
Veloso explicó que por lo general los casos tienen dos fuentes: cuando existe una mala relación entre el médico y el paciente, y cuando realmente el paciente entiende que hubo una mala praxis. «Un caso de responsabilidad médica se produce cuando un paciente o familiares demandan a una institución médica y al médico que allí trabaja porque consideran que hubo una mala praxis. Ésta es un apartamiento de las reglas o protocolos que debió seguir un médico». Los casos más comunes están asociados a tres factores: un error de diagnóstico, un diagnóstico tardío o un error de tratamiento.
No obstante, la abogada señaló que para que efectivamente exista responsabilidad médica «tiene que haber un error médico inexcusable. Es decir, una falta que otro médico medianamente dirigente no hubiera cometido».
«Tuvimos un caso de una familia que demandó por un supuesto error de diagnóstico. Antes de morir, el paciente había visto a cuatro médicos en el transcurso de su enfermedad y todos ellos habían dado el mismo diagnóstico», explicó Veloso. En este caso, como no se pudo determinar la causa de la muerte, no se puedo saber si hubo o no un error de diagnóstico. Sin embargo, incluso si hubiera habido un error, como se pensaba, éste no era inexcusable porque coincidieron cuatro médicos distintos.
Tampoco se considera inexcusable el error del médico «cuando la sintomatología del paciente se presenta difusa o no es clara», señaló la abogada.
«Otra cosa importante es procurar que quien juzgue tenga idoneidad técnica», consideró Veloso. Como ejemplo de esto, recuerda una demanda que se le hizo a un grupo de neurocirujanos por realizar una craniectomía descompresiva a un paciente que había sufrido una lesión fuerte en la cabeza. Luego de que el paciente falleció, cuenta Veloso, la familia demandó al médico responsable por «no hacer algo más». «El perito, que en este caso era un legista, señaló que el neurocirujano debió intentar una conducta terapeútica heroica. Era un caso perdido hasta que interrogamos a este perito para preguntarle cuál era esa conducta que él hubiera tomado en lugar del demandado, cosa a la que no supo responder».


