miércoles 18 de diciembre de 2013

«La Medicina Interna es un ingrediente fundamental del área hospitalaria, ya que coordina las actividades y es responsable de aquellas patologías más complejas. Pero en el mundo se ha intentado sustituir por modelos transversales. En Estados Unidos se hizo, y entonces el modelo que se impuso fue que si uno tiene un problema nefrológico, viene un nefrólogo a verte, o neurológico y viene el neurólogo. Pero no ha funcionado. Los sistemas transversales de sumatoria no han funcionado», explicó el profesor emérito y ex catedrático de Medicina Interna, Jorge Torres.
Torres reconoció que la profesión «ha tenido altibajos porque en un momento hubo una fascinación por la especialidad», que «estuvo asociada a que generaba un plus económico». Pero luego eso cambió.
Hoy, aseguró Torres, «eso pegó la vuelta y entonces se vio la necesidad del internista porque se estaba con sistemas que o no funcionaban o que eran menos eficientes», añadió. Por eso, consideró que en los próximos años habrá un incremento de la relevancia que los sistemas de salud dan a los internistas.
En tanto, el represente gremial de la Sociedad Uruguaya de Medicina Interna, Marcos Pintos, coincidió en que «en los últimos años existe una crisis de la especialidad» ya que «presentarse a la residencia» se volvió «poco atractivo para los estudiantes de postgrado».
«Cuando entramos a la facultad, en los novena, era una de las especialidades más queridas y buscadas. Es que el internista reúne todas las cualidades de lo que uno piensa que es un médico. En general para 30 cargos se presentaban 120 personas. Ahora, a veces no se llenan los cargos», reconoció Pintos.
Según dijo, pese a que la «Medicina Interna es una de las especialidades madre», los internistas tienen «la sensación de que no es reconocido ese papel, tanto por los médicos, como por las autoridades, el gobierno, los ministerios de turno y también por la sociedad», consideró Pintos.
El internista atribuyó eso a que se trata de una especialidad «que actúa como puente y no como efector final» de la mayoría de las enfermedades.
Esa «crisis» también se vio reflejada en «un deterioro de forma paulatina y permanente del salario de los internistas», cosa que ahora esperan recuperar con la reforma del mercado laboral acordada por la Sociedad con el Sindicato Médico del Uruguay, el gobierno y las empresas.
Era «fundamental» cambiar el régimen de trabajo y mejorar las condiciones salariales, añadió. Los nuevos cargos de alta dedicación generados por la reforma del mercado de trabajo médico incluyen concentración de entre 40 y 48 horas en un solo centro de salud, un aumento considerable del salario, un sistema de guardias amigable y horas de formación pagas.


