jueves 12 de diciembre de 2013

En momentos en que el Poder Ejecutivo comienza a analizar la reglamentación de la ley, Ser Médico recuerda las principales conclusiones, que fueron publicadas en el Dossier Clínico de la revista del SMU.
Los médicos que participaron de la comisión establecieron que «la función médica es trabajar en la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, contribuyendo a la salud de las poblaciones y de los individuos» y por tanto «la función del SMU es colaborar con la gestión de políticas públicas en salud».
En ese contexto, concluyeron que «las políticas de prevención deberían trabajar tanto sobre los factores de riesgo como los de protección».
Además, que «no existe evidencia científica de que con una mayor accesibilidad a la marihuana se reduzca el consumo de pasta base o de otras drogas».
Los médicos advirtieron que «el inicio precoz de marihuana aumenta el riesgo de consumo problemático y puede dar alteraciones tanto en la esfera cognitiva como en lo psicológico y social».
«No hay suficientes ensayos clínicos que demuestren que los beneficios medicinales de la marihuana sean mayores que sus riesgos. Tampoco se puede descalificarla como medicinal, en caso de que otras indicaciones terapéuticas hayan fracasado», se indicó.
Por tanto, «desarrollar una política racional y a su vez efectiva sobre el cannabis es un desafío y desde una perspectiva de la salud pública, la misma debe ser tal que permita alcanzar los beneficios de minimizar el daño causado por el consumo de drogas, legales e ilegales, al tiempo de reducir los costos sociales de políticas prohibicionistas».
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