martes 1 de abril de 2014

Según informa el diario británico BBC, este tejido blando se contrae con fuerza y rapidez y se integra bien en un ser vivo, aunque por ahora sólo se han hecho pruebas en ratones.
El trabajo fue publicado en la revista especializada Proceedingsof the National Academy of Sciences.
Según explicó el equipo de investigación, el éxito fue «crear el ambiente perfecto para que creciera el músculo», es decir, «fibras musculares contráctiles bien desarrolladas y una piscina de células madre inmaduras conocidas como células satélite, que se pueden convertir en tejido muscular.
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