miércoles 1 de octubre de 2014
La «especialidad de cirugía torácica» recién se creó en Uruguay en el año 2000. Tal vez eso explica por qué todavía hoy Carriquiry percibe que el país mantiene un «atraso» con respecto al desarrollo de la especialidad que vio en Francia, país al que llegó en 1989 para formarse.
«Yo fui a Francia la primera vez en 1989. Me quedé durante un año y si yo comparo la situación del servicio donde estaba con la nuestra actual, hemos avanzado bastante pero todavía no llegamos. Mantenemos un atraso», señaló Carriquiry al ser entrevistado por Ser Médico para la sección «Protagonistas».
El cirujano consideró que la diferencia más importante entre lo que se ve «al norte» con respecto «al sur» está «en la cabeza». «La mayor diferencia entre el norte y el sur es de organización y de responsabilidad personal», señaló.
A su juicio, Uruguay debería «centralizar» los tratamientos «complejos» porque «que cada mutualista u hospital pretenda tener un equipo de cirugía torácica es un error».
La cirugía torácica es una especialidad relativamente nueva (se desarrolló a partir de 1950) y sus representantes tienen características particulares con respecto al resto de los cirujanos, aseguró el profesor.
«No es sólo una distinción de territorio anatómico sobre el que operamos. El corte psicológico, técnico, de razonamiento de un cirujano torácico es bastante distinto al de la cirugía general. El cirujano torácico está educado más en la complejidad que en el volumen de cosas habituales, a diferencia del cirujano general», señaló.
Carriquiry añadió que «el cirujano torácico tiene mucha importancia en la toma de decisiones, en la abstención quirúrgica –por eso la baja frecuencia- en la evaluación del riesgo cardiorespiratorio, si el enfermo va a tolerar o no cierta cirugía», ejemplificó.
En el servicio del Hospital Maciel atienden a unos 500 pacientes por año (la mayoría con cáncer de pulmón) y hacen más de una resección pulmonar por semana. Eso amplió mucho el promedio de intervenciones con respecto a cuando se formó; en ese entonces, cuando era grado 2 en el Hospital Saint Bois, hacían una resección por mes.
Desde que está al frente de la formación de la especialidad, Carriquiry ha trabajado para facilitar que los interesados en ingresar a la residencia de cirugía torácica puedan hacerlo, pese a que hasta hace poco no había forma de que una persona hiciera dos residencias (cirugía general y cirugía torácica), explicó.
«Nosotros cambiamos todo eso. Se creó la extensión de la residencia, que la ley lo permite. Se hace hasta tercer año de cirugía general, ahí pueden presentarse a concurso para extensión de cirugía torácica y pueden hacer tres años más. Ahí están habilitados para ejercer la especialidad. Mientras tanto se les permite ejercer como cirujanos generales. Por eso muchos, yo mismo, tenemos dos títulos», explicó.
Sin embargo, su aspiración es otra. «Si me preguntás cuál es mi aspiración en el mundo, en el futuro, es que sean sólo cirujanos torácicos. Una residencia independiente. Pero todavía no está maduro el medio como para hacer eso», concluyó.


