América Latina bajó 13% infección por el sida

lunes 27 de julio de 2015

Esta región logró frenar en 15 años la epidemia de SIDA, aunque a un ritmo menor que el promedio mundial. Por esto, deberá «redoblar esfuerzos» en el acceso a tratamientos y el combate a la discriminación. Se prevé una vacuna para el próximo decenio.

Según el informe anual de la ONU, presentado por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la conferencia internacional sobre financiación para el desarrollo, en América Latina las nuevas infecciones por VIH han descendido 13% entre 2000 y 2014.

Latinoamérica pasó de 100.000 nuevas infecciones en 2000 a 87.000 en 2014. Brasil, México, Venezuela, Colombia y Argentina representan el 75% de la población con VIH en América Latina, según Onusida.

Para el director de ONU Sida para América Latina, César Núñez, el avance en la lucha contra la enfermedad se debe a la alta cobertura del tratamiento, ya que en promedio 47% de los infectados en América Latina y 44% en el Caribe accede a los medicamentos, tasas de las mayores del mundo.

Sin embargo, la disminución de 13% en el número de nuevas infecciones desde 2000 es menor al promedio mundial, que ostenta una rebaja de 35,5% entre 2000 y 2014. Por ello, según Núñez, hay que «invertir el doble» en prevención y en acceso a los antirretrovirales para lograr un descenso significativo en nuevas infecciones.

«Nos sigue afectando el estigma y la discriminación como una barrera que nos impide llegar a una respuesta ante el Sida de manera más efectiva», advirtió, ya que por miedo muchas personas no se hacen la prueba o no se tratan.

Según este funcionario, en algunos países habrá que revisar si se están invirtiendo los recursos contra el Sida de la manera más eficiente y en las comunidades que más lo necesitan.

A su vez, el director ejecutivo de Onusida, Michel Sidibé, explicó que Naciones Unidas cuenta con la llegada de una vacuna en el próximo decenio. Naciones Unidas espera facilitar el acceso a los tratamientos en todo el mundo e insta a una reducción en los precios de las materias primadas usadas para la producción de antirretrovirales.